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miércoles, 03 de junio de 2026 03:20h.

Día Internacional de la Mujer

Soy mujer. Soy mujer y madre. Soy mujer y trabajadora. Soy mujer y activista social. Soy mujer y tengo familia. Soy mujer, y quiero cambiar el mundo hacia un horizonte más justo e igualitario en todos los aspectos.

En este 8 de marzo se vuelve a conmemorar la lucha por los derechos de la mujer, por la igualdad de oportunidades. Es buen día para pensar lo importante que somos cada una de nosotras en nuestro entorno. La única forma es que todas juntas defendamos nuestros derechos y los que ya hemos logrado. Es un buen día para recordar y valorar a aquellas mujeres que llevan muchos años luchando por estos derechos.

Quizá llegue el día en el que no hay nada que recordarle al mundo. Ese día, todos y todas gozaremos de los mismos derechos y libertades sin que el género sea un factor determinante. Ese día está más cerca, pero todavía no ha llegado.

Es obvio que en este día hay datos internacionales y líneas de actuación global sobre la explotación de niñas menores, la desigualdad en otras culturas y países, la situación de maltrato en todos sus condicionantes hacia la mujer, etc. Son tan alarmantes e importantes que hace que olvidemos o que no pongamos la misma atención en la lucha de nuestra vecina de al lado. Esto no lo podemos permitir, es esta la desigualdad que todas vivimos en nuestra sociedad y es donde yo quiero hacer hincapié.

En nuestro día a día hay muchos frentes donde debemos seguir luchando. Sin duda uno de los principales es la violencia de genero donde se deben crear leyes que de verdad protejan a las mujeres y logremos terminar con esta lacra que desgraciadamente seguimos teniendo. Hay que seguir creando leyes donde se eliminen todas las barreras laborales que todavía existen hacia la mujer y por fin se cree una igualdad de derechos. Hay que hacerlo de verdad, que no sea papel mojado que luego no se plasme en lo que vivimos todas en nuestro día a día.

Hay que reivindicar que la mujer pueda tener cualquier empleo y que se adapten a las necesidades de la vida, que la maternidad no sea objeto de marginación laboral y no permita tener expectativas profesionales ni personales. Hay puestos de trabajo de altos cargos donde las mujeres “con familia” tienen muy difícil acceso, siendo imposible a día de hoy igualar al hombre.