Lo que nos une, nos hace más fuertes
En un territorio con características especiales como es Canarias, es de crucial importancia que el nacionalismo permanezca unido, ya que la auténtica ideología de un canario es la defensa de su tierra y de sus gentes.
En estos tiempos en los que las ideologías políticas se polarizan en la dialéctica y se asemejan en la práctica, muchas veces condicionadas por las exigencias del propio sistema político comunitario, la opción nacionalista tiene la llamada a permanecer unida y fuerte, como única opción de defensa frente al descuido del estado central y los partidos estatales, desconocedores de las circunstancias especiales de la realidad social de Canarias.
En lugar de la unión a la que hacemos referencia, ha ocurrido una ruptura en el sentimiento nacionalista. El argumento esgrimido, por pura necesidad electoralista, se recupera reiteradamente a través del pleito insular, sin evaluar las consecuencias negativas que tienen para la cohesión de las islas y su población. Esto nos coloca en la triste situación de defendernos de acusaciones entre las diferentes alternativas nacionalistas, en vez de hacer frente común con una sola voz, en la que todas las opciones sean integradas.
Debemos permanecer alerta ante quienes buscan la separación con argumentos que poco tienen que ver con el sentir de un pueblo, caracterizado por la solidaridad y la unión de sus gentes. Nuestra respuesta debe ser recordarles que no entendemos una Canarias en las que haya un trato desigual en su territorio, más que eso, debemos decir que Canarias es solo una, llena de multitud de peculiaridades, con una identidad propia y común. Debemos recordarles que los habitantes de las islas afortunadas, especialmente en las situaciones desfavorables, somos esa familia que se desvive por sus hermanos. Tenemos muchos ejemplos en la historia de circunstancias similares tales como incendios forestales y desgracias medioambientales, en las que todos y todas nos convertimos en un solo pulso. Debemos recordarles que ya no nos creemos esas diferencias insularistas. Lo que se vive en la calle no es compatible con el discurso separatista.
Para que la integración sea posible, se hace necesaria una regeneración política, que facilite entender la forma de relacionarnos y de trabajar por nuestra tierra. Más allá de separaciones y rupturas que únicamente responden a exigencias individuales, personalistas y electoralistas. La regeneración es más que un eslogan, debe ser una realidad. Una llamada a la reflexión y la autocrítica.
Los jóvenes nacionalistas tenemos la responsabilidad de fomentar el cambio. Recuperar aquellos y aquellas que han perdido la confianza en la opción que apuesta por nuestras islas, abanderando la defensa y el orgullo de sentirnos canarios y canarias. La defensa de un archipiélago moderno, integrado en el mundo actual y cambiante.